José Manuel Díaz Palomares, 1969
José Manuel Díaz Palomares ha desarrollado una extensa trayectoria en la Guardia Civil, marcada por el servicio y la vocación. Tras décadas de trabajo en distintos destinos y una carrera vinculada durante años al trabajo operativo con unidades caninas, hoy continúa ligado al compromiso público a través del deporte y de iniciativas solidarias.
1. ¿Cuál ha sido su trayectoria en la Guardia Civil?
He estado destinado en varias compañías de la Comandancia de Madrid hasta realizar el Curso de Presidencia del Gobierno, donde serví durante ocho años. Posteriormente completé el curso de Guía de Perros y he estado destinado en Toledo, Mallorca y, en varias ocasiones, en la Escuela de Perros de El Pardo. Allí he permanecido hasta pasar a la reserva en diciembre del pasado año.
2. ¿Qué le llevó a implicarse en retos solidarios a través del ciclismo y cuál es la historia personal que hay detrás de ese compromiso con causas como el cáncer infantil?
La primera vez que me embarqué en una aventura de ultrafondo pensé que, ya que se trataba de un reto ‘atípico’, podía vincularlo a una causa solidaria. Me hizo muchísima ilusión comprobar que aquello que yo hacía como hobby podía tener un beneficio real para quien lo necesitara. Desde entonces, he procurado que todos mis proyectos deportivos tengan siempre un componente solidario.
En cuanto al cáncer infantil, el detonante fue la enfermedad que sufrió un amigo de mi hijo. Ahí comprendí que no es algo lejano, que por desgracia lo tenemos a la vuelta de la esquina y puede afectarnos a cualquiera.
3. Disciplina, resiliencia y compañerismo son pilares tanto en el ciclismo como en la Guardia Civil. ¿Cuál de estos valores ha sido más determinante en su vida y cómo lo aplica tanto en el servicio como en sus retos personales?
Ingresé en la Guardia Civil con 19 años, así que mi vida personal y profesional siempre han ido de la mano. He tratado de combinar los valores que aprendí en casa con los que me ha inculcado el Cuerpo para intentar ser la mejor persona posible.
4. El trabajo en la Guardia Civil implica presión, turnos exigentes y situaciones límite. Desde su experiencia, ¿cree que el deporte puede ser una vía real para cuidar la salud mental de los agentes?
Recomiendo el deporte a cualquier persona, tenga la profesión que tenga. Es una auténtica válvula de escape: una oportunidad para disfrutar de la vida, conocer gente, descubrir lugares y desarrollarse personalmente. Es cierto que los turnos hacen más difícil mantener una actividad deportiva más intensa, pero con ganas y con el apoyo de la familia se puede combinar perfectamente.
5. Desde su perspectiva ¿cuáles son los mayores retos que enfrenta actualmente la guardia civil?
Nos sentimos policías de primera aunque no se nos reconozca. El mayor reto es alcanzar una igualdad real en turnos, salarios, jubilación y medios técnicos. Lamentablemente, de poco sirve ser la institución más valorada por los ciudadanos cuando somos la menos cuidada por nuestros gobernantes, tanto los de ahora como los de antes.