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JUCIL denuncia que Ourense afronta el verano con menos personal del Seprona que durante la histórica catástrofe de 2025

JUCIL denuncia que Ourense afronta el verano con menos personal del Seprona que durante la histórica catástrofe de 2025

• Un año después de que tres macroincendios simultáneos calcinaran más de 63.000 hectáreas en la provincia, la Administración no ha reforzado las plantillas y desmantela unidades clave.
• La patrulla de Viana quedará completamente vacía tras el verano y la de Carballiño está "a extinguir" con vacantes ocultas que no se publican.
• Con el catálogo bajo mínimos y la reducción del 33% de los agentes por el turno de vacaciones, JUCIL alerta: "Si vuelven los incendios, hay menos personal que el año pasado para combatirlos".

Ourense, 29 de junio de 2026.  La asociación profesional de la Guardia Civil, JUCIL, ha mostrado su profunda indignación y alarma ante la campaña de alto riesgo de incendios forestales en la provincia de Ourense. Históricamente, este territorio es el más castigado por el fuego en Galicia, acumulando el 67% de toda la superficie quemada de la comunidad en la última década. A pesar de que el verano de 2025 batió todos los récords históricos con una oleada de incendios simultáneos masivos e “inapagables”, JUCIL denuncia que un año después la Administración no solo no ha reforzado el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), sino que afronta el verano con menos efectivos en activo.

 

El SEPRONA en Ourense: desmantelamiento y mínimos 

 

Según los datos facilitados por la asociación, el catálogo teórico para que una patrulla del SEPRONA funcione de manera óptima y suficiente es de 5 efectivos (1 sargento/cabo y 3 o 4 guardias civiles). Sin embargo, la realidad de las unidades de la Comandancia de Ourense muestra un preocupante escenario de parches y desmantelamientos encubiertos, ya que mientras el PACPRONA de Comandancia está al completo, con 1 cabo y 4 guardias civiles, otras, como las de Viana o Carballiño están oficialmente clasificadas como “a extinguir” y otras con déficit de efectivos.

 

Con los antecedentes con los que cuenta la región, JUCIL considera que esta estructura es a todas luces insuficiente para vigilar la provincia más crítica de Galicia. La situación se vuelve crítica al sumar los turnos de vacaciones estivales, que reducen la plantilla operativa de toda la comandancia en un 33% de manera constante. Desde la asociación denuncian de forma tajante que, ante este panorama, de cara a la presente campaña estival no se ha aprobado ningún refuerzo.

 

“Es una irresponsabilidad mayúscula. Estamos ante una provincia que el año pasado fue un auténtico polvorín y la respuesta de la Administración un año después es el abandono. No han reforzado nada y, si restamos las vacaciones obligatorias, la cruda realidad es que, si vuelven los incendios del año pasado, tenemos menos personal en el monte que entonces para investigar y prevenir”, denuncia Luis Sousa, representante de JUCIL en Ourense.

 

El fantasma del ‘verano negro’ de 2025 

 

El temor de la asociación profesional está más que justificado tras el balance del último decenio (2016-2026). El pasado verano de 2025 fue el más destructivo de la historia reciente de Galicia debido a tres macroincendios simultáneos en Ourense: el de Larouco – Seadur, que estuvo activo 11 días y arrasó más de 23.500 hectáreas (superando las 37.000 en su salto a Lugo y León); el de Oímbra – Verín, originado por una imprudencia en un desbroce municipal, que devoró 22.414 hectáreas en 8 días; y el de Chandrexa de Queixa / Vilariño de Conso, que calcinó otras 17.500 hectáreas en pleno corazón del macizo central. Catástrofes que se suman a los históricos incendios de Carballeda de Valdeorras en 2022 (10.500 ha) o la trágica oleada provocada bajo los efectos del huracán Ophelia en 2017.

 

Una calma tensa que ya empieza a romperse 

 

Aunque el inicio de este año 2026 estaba siendo sustancialmente más moderado, las recientes olas de calor de este mes de junio han encendido las primeras alarmas importantes de la campaña de alto riesgo.

 

Aunque la inmensa mayoría de las decenas de alertas registradas desde el 1 de enero se han controlado en fase de conato (menos de 1 hectárea), el balance provisional ya se sitúa en torno a las 400 – 500 hectáreas calcinadas. El grueso de esta destrucción se ha concentrado de golpe en este mes de junio, destacando el preocupante incendio forestal de Boborás, que por sí solo ha rozado las 240 hectáreas calcinadas en una zona de difícil orografía, y un peligroso fuego fronterizo procedente de Portugal que afectó recientemente al ayuntamiento de A Mezquita.

 

Por todo ello, JUCIL exige una rectificación inmediata a la Dirección General de la Guardia Civil y al Ministerio del Interior. La asociación reclama que se paralice el desmantelamiento de unidades como Viana o Carballiño, que se publiquen todas las vacantes ocultas y se dote de forma urgente a Ourense de un verdadero plan de refuerzo humano antes de que la provincia vuelva a verse cercada por las llamas.

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