• La asociación profesional de la Guardia Civil denuncia que la supresión de patrullas rurales obliga al resto de unidades a asumir enormes demarcaciones, provocando una inasumible carga de trabajo que no se refuerza en verano y compromete la protección del 60% de la superficie forestal navarra. • El paisaje y el turismo verde son el motor económico de la comunidad: atraen a más del 65% de los visitantes y el turismo de naturaleza es responsable directo de generar más de dos terceras partes del pastel turístico en la región. • La falta de previsión y el desvío de efectivos para tapar parches coincide con el recuerdo de incendios devastadores como los de 2022 o el foco de Enériz, Muruzábal y Obanos en el verano de 2025.
Pamplona, 7 de julio de 2026. JUCIL, asociación profesional de la Guardia Civil, ha manifestado su profunda preocupación por la situación real que atraviesan las plantillas del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) en la Comandancia de Navarra. A pesar de que la Comunidad Foral se destaca sobre el papel estadístico como una de las comandancias con mejor estado de fuerza en sus plantillas del SEPRONA, JUCIL advierte de que el verdadero problema radica en un proceso de reestructuración encubierta: la progresiva eliminación de varias plantillas obliga a las unidades restantes a absorber enormes demarcaciones territoriales, provocando una grave sobrecarga de trabajo que, especialmente en la crítica época de incendios forestales, no se ve solucionada ni aliviada con la llegada de refuerzos o personal comisionado y mantienen desprotegido el patrimonio natural en un momento de máximo riesgo estacional.
El “espejismo” de las plantillas: desmantelamiento rural y parches operativos
JUCIL denuncia que la administración utiliza la suma global de efectivos para camuflar una pérdida de operatividad sobre el terreno, ya que el desglose de la situación real de las unidades evidencia cómo se desvían recursos para maquillar las estadísticas. Por un lado, se hace notar el impacto de la reestructuración, puesto que las unidades catalogadas “a extinguir” como Zubiri o Estella sufren el abandono institucional, un desmantelamiento que obliga al resto de patrullas operativas (Pamplona, Artajona y Castejón) a asumir extensas demarcaciones geográficas, multiplicando sus kilómetros de vigilancia en plena temporada de riesgo extremo. Por otro lado, existe un evidente “parche” en Investigación debido a que, aunque el Equipo de Investigación de Pamplona se encuentra formalmente completo sobre el papel, la realidad es que arrastra interinidades críticas; la vacante de Sargento está siendo cubierta únicamente de forma temporal por el cabo de la patrulla de Zubiri en calidad de comisionado —lo que a su vez debilita la línea de mando rural—, mientras que la plaza restante del equipo se encuentra a la espera de un guardia civil que no llegará destinado hasta el próximo mes de septiembre. Ante este escenario, JUCIL señala que esta política de “desvestir un santo para vestir a otro” merma severamente la capacidad de desplegar patrullas preventivas eficaces por las zonas montañosas y los valles navarros.
El monte navarro: la infraestructura económica más rentable
Navarra es una región eminentemente verde con un 60% de superficie forestal (bosques, matorrales y pastizales naturales) que actúa como un pulmón indispensable del norte peninsular. El 27% del territorio está bajo figuras de protección (Red Natura 2000 y red RENA), albergando joyas como las Bárdenas Reales, Urbasa y Andía, o el Señorío de Bertiz.
JUCIL recuerda que salvaguardar este ecosistema no es solo un deber ecológico, sino una prioridad de supervivencia económica. Con un peso fundamental en la economía regional, el turismo se ha consolidado en la comunidad moviendo más de 1.600 millones de euros anuales, lo que representa el 5,5% del PIB de Navarra y sostiene más de 31.900 empleos. El verdadero motor de esta actividad es la naturaleza, ya que las encuestas reflejan que el paisaje y las actividades al aire libre son la motivación principal de más del 65% de los 2 millones de visitantes anuales que recibe la región. Este impacto directo del turismo verde se traduce en que el turismo de naturaleza es responsable directo de entre el 3% y el 3,5% del PIB total de Navarra, lo que equivale a las dos terceras partes de todos los ingresos turísticos de la comunidad. De este modo, el monte navarro actúa como el gran imán que llena las economías locales de los valles y sirve de freno contra la despoblación en el norte y la Zona Media, registrando ocupaciones hoteleras que rozan el 90-95% en las temporadas pico.
La sombra de los incendios forestales
La prevención en el monte por parte del SEPRONA es clave para evitar catástrofes que calcinen la riqueza navarra. JUCIL insta a no bajar la guardia, recordando que el verano de 2025 dejó 622 hectáreas quemadas, destacando como el foco más dañino el incendio de Enériz, Muruzábal y Obanos (376 hectáreas) y el de Carcastillo (246 hectáreas).
Si se echa la vista atrás, las cicatrices de la escasez de vigilancia son demoledoras. El “año negro” de 2022 rompió récords históricos con más de 15.000 hectáreas devoradas por el fuego en una emergencia civil que arrasó San Martín de Unx y Gallipienzo (7.000 ha) o Puente la Reina (6.400 ha). A ello se suman desastres previos como el del Monte Larun en 2021 (1.600 ha), la Sierra de Andía en 2019 (2.022 ha) o las Bárdenas Reales en el mismo año (1.167 ha).
Declaraciones de JUCIL
“No podemos permitir que el SEPRONA en Navarra se debilite bajo el pretexto de que las plantillas globales cumplen los mínimos teóricos en comparación con otras comunidades. La realidad diaria es que la eliminación de unidades está asfixiando a los agentes que quedan, obligándolos a cubrir áreas inmensas sin recibir un solo refuerzo o comisionado de apoyo en la época del año en la que los incendios devoran nuestros montes. Un territorio con un 60% de masa forestal, cuyo turismo de naturaleza inyecta directamente el 3,5% del PIB regional en los valles que más sufren la despoblación, necesita unidades dimensionadas y con demarcaciones realistas, no un modelo centralizado que abandona el entorno rural”, señalan desde JUCIL.
Por todo ello, JUCIL exige a la Jefatura de la Guardia Civil y al Ministerio del Interior que frenen la reestructuración destructiva de las plantillas en la Comandancia de Navarra, se implante de manera urgente un plan de refuerzos estivales y se consoliden de forma estable las vacantes de mando y de los equipos de investigación para blindar eficazmente la mayor infraestructura económica y natural de la Comunidad Foral.