• La unidad de la Guardia Civil encargada de la Prisión de Zuera cuenta con más de una decena de vacantes bloqueadas, a las que se suman bajas médicas y comisiones de servicio. • La plantilla, muy envejecida tras 25 años desde la apertura del centro, se enfrenta a una oleada de pasos a la reserva mientras la población reclusa volverá a los 1.200 internos.
Zaragoza, 22 de abril de 2026. La asociación profesional JUCIL denuncia públicamente la “decadente y alarmante” situación que atraviesa el destacamento de la Guardia Civil encargado de la seguridad de la Prisión de Zuera. La falta de efectivos, sumada a una gestión de personal que tildan de “ineficiente”, está dejando una infraestructura crítica en una situación de vulnerabilidad extrema.
Una plantilla mermada y envejecida
La realidad operativa en la Prisión de Zuera es insostenible. Según los datos analizados por JUCIL, la unidad sufre una carencia de personal estructural que impide garantizar el servicio con normalidad. En la actualidad, hay entre 12 y 13 vacantes por cubrir y el acceso a ellas está bloqueado. A esto hay que sumar que a día de hoy hay una decena de bajas operativas, 10 agentes se encuentran en situación de baja médica y otros 6 efectivos se encuentran en comisión de servicio, destinados temporalmente a otras unidades.
Además, hay un serio problema de relevo generacional. El centro penitenciario se inauguró hace aproximadamente 25 años, lo que ha derivado en una plantilla envejecida. Este año se prevé que un número importante de agentes pasen a la reserva, agravando el déficit de personal de forma inminente.
La suma de todos estos factores deja a la plantilla con una capacidad operativa mínima para atender una demarcación de alta complejidad.
El fin de los incentivos operativos
Hasta la fecha, el destino en la Prisión de Zuera resultaba “apetecible” para muchos agentes gracias a la implementación de turnos de 12 horas, una modalidad que permitía una mejor conciliación y que no existía en otras unidades de la Comandancia. Sin embargo, la falta de personal actual amenaza la viabilidad de estos cuadrantes y reduce la capacidad operativa mínima para una cárcel de máxima seguridad.
Máxima presión penitenciaria
El Centro Penitenciario de Zuera, infraestructura de máxima seguridad que alberga a una población de aproximadamente 1.200 internos, se enfrenta a un escenario crítico. JUCIL advierte de que la presión operativa aumentará de forma inmediata: con la inminente finalización de las obras en uno de sus módulos, la prisión recuperará su ocupación total, volviendo a albergar al máximo de presos de su capacidad.
“Es una irresponsabilidad absoluta pretender garantizar la seguridad de un entorno con 1.200 internos cuando la plantilla de la Guardia Civil está bajo mínimos y envejecida. No se puede custodiar una cárcel de máxima seguridad con parches y vacantes bloqueadas”, señalan desde JUCIL.
Exigencias de JUCIL
Desde la asociación se exige a la Dirección General de la Guardia Civil y al Ministerio del Interior:
- El desbloqueo inmediato de las vacantes para que puedan ser cubiertas en los próximos concursos de destinos, y garantizar también así el relevo urgente de los agentes que pasan este año a la situación de reserva.
- Un refuerzo urgente de la plantilla ante la plena operatividad de todos los módulos de la prisión.
- Medidas de incentivo para evitar que la Prisión de Zuera sea un destino de paso y se consolide una plantilla estable.
“No podemos esperar a que ocurra una desgracia para reaccionar. La seguridad en Zuera está hoy en niveles críticos y la administración es plenamente consciente de ello”, concluyen desde las asociación..