Madrid, 22 de junio de 2026. JUCIL ha solicitado a la Dirección General de la Guardia Civil la aprobación inmediata de un protocolo específico de actuación ante la ola de calor anunciada por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que prevé temperaturas excepcionalmente elevadas en gran parte del territorio nacional y máximas que podrían alcanzar los 44 grados en algunas zonas de España.
La asociación considera imprescindible que se dicten instrucciones de obligado cumplimiento para todas las unidades, centros y organismos del Cuerpo con el fin de prevenir los riesgos derivados de la exposición prolongada a altas temperaturas, especialmente en aquellas especialidades y servicios que desarrollan su labor habitualmente en el exterior, como Seguridad Ciudadana, la Agrupación de Tráfico, el SEPRONA, Fiscal y Fronteras, el Servicio Marítimo, las Unidades de Reserva y Seguridad o los dispositivos de protección de instalaciones.
JUCIL recuerda que el estrés térmico puede provocar agotamiento, golpes de calor, pérdida de capacidades físicas y cognitivas e incrementar significativamente el riesgo de accidentes de servicio, especialmente cuando los guardias civiles desempeñan sus funciones bajo exposición directa al sol y equipados con chalecos balísticos y otros elementos de protección.
Por ello, la asociación ha reclamado medidas preventivas concretas, entre ellas la adaptación de los servicios a las previsiones meteorológicas, la reorganización de horarios para minimizar la exposición en las horas de mayor riesgo, el establecimiento de pausas obligatorias para hidratación y recuperación térmica, la disponibilidad permanente de agua potable, la habilitación de zonas de sombra y la rotación del personal en los cometidos más expuestos al calor.
JUCIL recuerda que la protección de la seguridad y la salud de los guardias civiles constituye una obligación legal de la Administración y advierte de que la ausencia de medidas preventivas específicas ante un episodio de calor extremo previamente anunciado puede comprometer no solo la integridad física de los agentes, sino también la eficacia del servicio público que prestan diariamente a la ciudadanía.